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Cachorros de Perros

Cachorros Antes de nacer

La conducta del perro que tenemos en casa dependerá básicamente de dos cosas: lo que trae en sus cromosomas y lo que aprende desde que está en el vientre de su madre.

Lo primero, lo que le viene en su ADN, se estima que determinará un veinte o treinta por ciento del futuro comportamiento en la forma de relacionarse con el mundo; el resto, el setenta u ochenta por ciento, es lo que aprenderá.

Antes de seguir intentaré exponer en forma simple qué es eso de lo que todo el mundo habla, cuando se dice (genéricamente tal animal, persona o planta es…).

Alguien puede llegar a pensar que referirse a la genética es como hablar del alma, o sea de algo intocable e invisible dado por el Creador o por la madre naturaleza No es así: todas las células vivas de nuestro organismo tienen un núcleo y dentro de este hay unos dispositivos enrollados que se llaman cromosomas, que están formados por diversas moléculas, entre ellas el pacido desoxirribonucleico.

Allí esta toda la información del organismo al que pertenece: hígado, cabello, tamaño de los huesos, etcétera. También esta presente, como no podía ser de otra manera en las células responsables de la reproducción: los óvulos y los espermatozoides. Cuando estos se unen, la conjunción de los ADN materno y paterno , dará un promedio de lo que sera el futuro organismo.

Fotos cachorros con pedigree

 

Si ambos padres son dálmatas puros (sin mezcla de otras razas) lo más probable es que el cachorrito que nazca, sea un perrito del tamaño del dálmata y con el cuerpo repleto de manchas.

Podemos decir que el ADN funciona de la misma manera que lo hace un arquitecto frente a una obra que va a construir: elige los materiales y los ladrillos para luego ubicaros, y que la obra sea justa y perfecta.

Ademas de eso tiene otra característica que los hace únicos: tienen memoria, puesto que cada nueva célula formada va a contener la biblioteca de todos y cada uno de los órganos que formas el cuerpo de la especie.

Hablando de los dálmatas, no solo el futuro perrito se parecerá por el cuero manchado, o por las orejas o el tamaño, sino también por la forma de sus órganos: el hígado, el páncreas, y además el cerebro. En este último hay determinadas partes que van a estar involucradas en la conducta del ser en cuestión. La corteza cerebral, la amígdala, el hipotálamo, etcétera, están comprometidos en la liberación de determinadas sustancias (neurohormonas) que son responsables de la manera en que ese individuo reaccionará en su vida futura. Esas sustancias: la dopamina, la serotonina, la acetilcolina, etcétera, harán que el perro sea de temperamento inquieto o sanguíneo (un ovejero alemán) a más bien tranquilo o linfático (un gran danés). No hay más ciencias que eso: los genes van a transmitir de forma indirecta la manera de comportarse del perro.

Además de la determinación genética están las características individuales que van a depender del aprendizaje, y también de alguna desviación orgánica aleatoria, provocando, por ejemplo, la diferencia entre hermanos de la misma camada. Pero, como esas divergencias son imponderables (a priori), no nos detendremos en ellas, y más bien apuntaremos nuestras baterías a lo más común.

Como si esto fuera poco, vamos a tener perros que no son de una raza definida; los llamaremos mestizos y cruza, que también deben ser tenidos en cuenta cuando de aprendizaje se trata.

En otro capítulo indagaremos algo acerca de las distintas razas, pero en este vamos a referirnos a la educación del cachorro en general, que en esto son todos más o menos iguales.

Osea, vamos a referirnos al setenta u ochenta por ciento de la conducta del perro adulto.

¿ Cuando empieza el perro a ser sensible al mundo exterior ?

Para sintetizar, diremos que a partir del momento en que está formado su sistema nervioso, aproximadamente a los cuarenta y cinco días de preñez de la perra. cuando le faltan unos quince días para nacer.

Estudios hechos por medio de ecografías demuestran que a esa fecha el cachorrito puede sentir las caricias realizadas sobre el abdomen de su madre. Efectivamente, se ha visto (ecografías mediante) que la primera vez que es tocada la panza de una madre gestante, en forma firme, una gran inquietud se observa en los cachorros y estos se agitan violentamente. La segunda vez lo hacen menos, y en posteriores sesiones de manipulación va disminuyendo la intranquilidad, hasta llegar a la quietud total.

La conclusión que debemos sacar es lo positivo de hacer esto sobre el abdomen de la madre, porque ayuda a que los perritos se acostumbren a la mano del ser humano.

Otra cosa que se ha visto es que de la misma manera en que son permeables a las manipulaciones, lo son a las situaciones estresantes. También mediante un ecógrafo se pudo monitorear lo que ocurre frente a la explosión de un petardo: en este caso no solamente se sobresalta la madre, sino que se observa una repercusión inmediata en toda la camada. Por lo tanto, debemos evitar todas las cosas que de una forma directa o indirecta hagan sufrir a los cachorros.

Cachorros recién nacidos

Llega el momento del parto, que es una conmoción en la familia (si lo sabremos los veterinarios!). Nos saltearemos tan mágico evento hasta el momento en que nacieron todos y no hubo ningún problema.

Por un lado está la madre, cuyo desempeño en el posparto dependerá fundamentalmente de su experiencia. aunque en forma innata ella esta preparada para todo lo que le espera. Y decimos (innata) porque son respuestas que no ha aprendido, las tiene en algún lugar de su memoria genética.

Por ejemplo, el apego que siente por los cachorros, de cuyo lado no se mueve por dos semanas (pase lo que pase) no es algo aprendido. Cuando ella le ocurrió no estaba capacitada sensorialmente para entenderlo, porque todavía estaba ciega y sorda.

También el hecho de que la madre ingiera las deyecciones de sus hijos para evitar que sean vistas por algún predador, queda descartado de plano que se deba a una instrucción anterior.

Es normal normal que rompa las placentas (que son individuales, una por perrito) y se las coma. Toda su conducta apunta a borrar los rastros de la presencia de los cachorros para evitar peligrosos visitantes en busca de los recién nacidos.

La perra estará tranquila si sus cachorros lo están. Durante los próximos quince días no se moverá de su lado, a menos que note que todo está en calma, momento que aprovechará para alimentarse y para hacer sus necesidades, volviendo rápidamente con sus hijos.

Se supone que los cachorros liberan una feromona de apaciguamento que le da tranquilidad a la progenitora. Ella a su vez libera otra sustancia por sus glándulas mamarias causando un efecto similar en los pequeñitos.

Los cachorros nacen ciegos y sordos

Asi que no pueden saber quien es su madre. Ellos se apegan a una cosa calentita que da leche y que los tranquiliza. Cuando se pierdan, se caen o cuando simplemente tienen hambre, lanzan unos grititos que son innatos. Son los mismos que emiten cuando nace, y los que tranquilizan a los veterinarios al hacer una cesárea. Nos dan la pauta de que el recién nacido está bien.
Cuando la madre escucha ese grito, se desespera y buscar al extraviado, atrayéndolo con sus hocico hasta sus mamas para que pueda alimentarse.

Aparte de esos conocimientos innatos (no aprendidos) hay una enseñanza centrada fundamentalmente en las normas de convivencia social de la manada. Los perros no tienen otra forma de concebir al mundo que no sea como jauría. Incluso (como a vimos) en nuestra casa.

La perra es fundamental para el aprendizaje del cachorrito, y más adelante lo serán
los demás miembros adultos de la manada. los humanos que vivan con los pequeños, quienes deberán asumir el rol de adultos moderadores: los que pongan límites y enseñen las reglas de la convivencia social.
Es importante entonces, en el caso de los perros, que tengan una madre bien aprendida que sepa lo que debe enseñar, y en el de los humanos, que tengan nociones sobre la crianza de perros.

Como es la crianza de perros

Cuando la madre no ha sido bien educada por parte de su progenitora (porque su madre murió en el parto, o era un animal con carencias, por ejemplo) no será capaz de transmitir esas enseñanzas a sus hijos.

¿Qué le enseña la madre a su cachorro ?

Como hemos planteado anteriormente, lo fundamental son las normas de convivencia y entre ellas las posturas de sumisión.

A diferencia de los humanos, un perro que evita una pelea en aras de la convivencia pacífica no es considerado un cobarde, ni la actitud es reprobada por el resto de sus congéneres. Todo lo contrario: es valorada positivamente por los demás perros y por el vencedor de la contienda. Al punto que este lame el cuello, ofrecido por el vencido, dando por concluida la riña.

La posición de sumisión es esa: el vencido se tumba en decúbito dorsal (con las patas para arriba) y se queda petrificado, ofreciendo el cuello al vencedor. Y eso, aunque muchos de los lectores no lo crean, es una de las enseñanzas más importantes que da la madre a sus hijos. Pero, ¿cómo lo hace? fácil: cuando los cachorros nacen, no tienen formado totalmente su sistema nervioso, especialmente el sistema nervioso autónomo, el involuntario, el que domina la motilidad de los órganos y las funciones involuntarias (las glándulas, los órganos, etcétera).
Por lo tanto la micción (orina) y la defecación (la materia fecal), dependerá de estímulos externos para poder efectuarse.

La madre, desde el momento del nacimiento y mediante un movimiento con su hocico, voltea al cachorro hasta dejarlo con los miembros para arriba; por medio de lambetazos en la región perineal y abdominal, estimula las funciones excretoras. Es ahí cuando el cachorros aprende esta importante postura de entrega ante un superior.

Algunas investigaciones realizadas con camadas de cachorros huérfanos, a los cuales luego de separarlos en dos grupos se los ha estimulado en distintas forma: a una de las camadas se los ha incentivado con un hisopo de algodón en la misma posición en que la madre o hace (en decúbito dorsal), mientras que al otro grupo, se lo hizo con las cachorritos de pie. El efecto fisiológico es el mismo, ambos logran la micción o la defecación; pero el conductual cambia: el cachorro estimulado de esta última forma es incapaz, en la adultez, de demostrar sumisión frente a un superior, transformándose por lo tanto en un elemento perjudicial en el normal funcionamiento de la jauría. Se convierte en un individuo que seguramente será expulsado o eliminado del grupo.

Hay otra forma de demostrar sumisión frente a un superior, y es mordisqueado o lamiendo la comisura de los labios de aquiel. Cuando los cachorros comienzan a comer comida sólida, distinta de la leche (al mes de edad, aproximadamente) la obtienen de la regurgitación de alimento por parte de su madre. Esto se logra estimulando por el contacto de sus pequeñas bocas con los músculos labiales de su madre.

No es raro ver que cuando dos perros se encuentran., y posturas mediante, ya está claro cuál de los dos es el dominante y cuál es el sumiso, el sumiso recurrirá a este tipo de maniotras para apaciguar al (jefe).

Como vimos, los cachorros nacen ciegos y sordos. Su único sentido es el tacto, que les es muy útiles para llegar hasta la madre que en ese momento no es más que una cosa calentita que da leche. El tacto se desarrolla fundamentalmente en la región fronto-nasal, lo que llamamos el (stop).

A los quince días, aproximadamente, los cachorros abren los ojos y, a las tres semanas los pliegues del oído se alisan, permitiendo la audición.

Ahí se le presenta al perrito la perspectiva de un mundo nuevo. Lo primero que destaca es la madre, a la cual ahora reconocerá también por la vista y el oído. Ella tiene una forma única y emite unos sonidos que la identifican entre otros perras.

Si bien hasta ese momento existía un apego por parte de la madre hacia los cachorros, desde que ellos ven y oyen, comenzará un proceso inverso: son ellos los que se apegan a la perra. Es natural y necesario.

En ese período la madre les da las mayores lecciones de convivencia.

Cachorros creciendo día a día

Los juego son peleas, parodias de actitudes que en animales adultos nos ponen los pelos de punta. En determinado momento uno de los contendientes muerde demasiado fuerte y el otro reacciona llorando. Lo hace porque no conoce la fuerza de sus mandíbulas que están dominadas por los poderosos músculos maseteros, los más potentes en el perro.

La forma en que estas enseñanzas se realizan es dual.Por un lado proviene del cachorro mordido, el que como a todos nosotros, no le parece divertido ser lastimado. entonces, luego de sentirse herido, llora y acaba con el juego. Aquí viene la primera lección: mordí fuerte y se termina la diversión. La segunda está en manos de los adultos que presencian la falta. Por lo general, dada la edad en que estos exabruptos ocurren, la encargada de la enseñanza es la madre, pero puede hacerlo eventualmente otro perro adulto. Sea cual sea, la lección es la misma, consiste en aprisionar el hocico del mordedor con la boca y bajarlo haciendo que toque con la punta del hocico el cuello. También se estila pellizcar con los dientes la oreja o la mejilla del perrito.

De esa forma se (inhibe la mordida), o se enseña cuándo es que se ha mordido fuerte:
Pero puede ocurrir que el perrito que nosotros compremos o nos regalen, carezca de estas enseñanzas y nos lastime en los juegos con sus (por ahora) pequeños dientitos.

Entonces la enseñanza queda a cargo de nosotros.
No es raro ver en la consulta a propietarios de cachorros que llegan con heridas en los brazos y manos. Ante nuestra pregunta generalmente recibimos la misma respuestaL:

No doctor… lo que pasa es que tiene los dientes tan finitos y afilados, que me lastima…pero no lo hace de malo.

Estamos seguros de ello, entre otras cosas porque la maldad es uno de esos atributos maravillosos que solo tenemos los humanos, pero además porque sabemos que a los cachorros hay que enseñarles cuándo han mordido fuerte, porque ellos mismos son incapaces de aprenderlo.

La forma de instruirlo es haciendole lo mismo que su madre: primero, dejar de jugar y si persiste en esa actitud, agarramos su hocico y se lo bajamos unos segundos hasta que llore(pero clarom sin lastimarlo).
Cuando a los cachorros le comienzan a erupcionar los dientes, se plantea una nueva dificultar para la hembra: suelen morderla. Esto coincide con el momento en que los cachorros están aptoos para ingerir alimento sólido. Entonces la madre comienza a desapegarlos, que no es otra cosa que hacerlos independientes. Es la mejor preparación para el mundo que les tocará vivir.

Esto es importante porque cuando los humanos llevamos ese perrito a nuestra casa, desconociendo todo el trabajo que ha realizado la madre, y lo apegamos a nosotros no dejándolo ni un minuto solo, estamos cometiendo un error que podremos pagar caro.

Puede incluso ser causante de una grave alteración conductual denominada (ansiedad por separación); cada vez que queramos dejarlo le entrará una locura por (miedo a quedarse solo). Su respuesta al supuesto abandono será vocalizar continuamente, romper todo (especialmente las salidas) y realizar defecaciones y orinas emocionales, por todos lados.

Una de las cosas que debemos tener en cuenta cuando llevamos a casa un perroto bien desapegado es no romper todo lo que la madre hizo.

Examen de Ingreso

Ya vimos cómo la madre enseña las distintas posturas de sumisión a los cachorros;pasados unos meses llega el momento de verificar si realmente las aprendió.
Los encargados de comprobarlo son los adultos de la manada (en las jaurías en liberdad).
Por lo general, el perrito destinado a una casa rara vez es sacado de una jauría salvaje, de modo que los encargados de hacerlo somos los adultos bípedos. Claroque no será igual ni el examen, ni las cosecuencias de no pasarlo.
En la manada, si un cachorro grande desconoce las noramas de convivencia se converte en un problema, y por lo tanto es eliminado. Es raro que un perro adulto mate a un cachorro, pero tambien es raro que un cachorro de más de tres meses de edad no sepa comportarse. Ambas son exceptionces que cumplen con la regla.

Nosotros, claro, no vamos a matar al perrito que no sepa las normas de convivencia, o porque sea un reberlde, pero seguramente no lo vamos a elegir para que pase unos cuantos años de su vida en nuestra casa.

Para eso hay algunos examenes de evaluacion de cachorros que deben ser realizados por técnicos capacitados. El más famoso es el test de Campbell: se realiza a las siete semanas de edad y consta de cinco pruebas que nos dirán cómo es el cachorro a esa edad. Es una fotografia del perrito. Luego, su conducta dependerá de las experiencias y del modo en que sea enseñando y tratado.

En algunos países los criaderos más serios cuentan con una especie de seguro de sanidad conductual, basado en este tipo de pruebas, que les permitieron ofrecer animales con un buen tipo de la raza y adecuados a la funcion que se pretende de ellos.

Como ya vimos esa garantía solo sirve hasta el momento en que nos lo llevamos del criadero, puesto que lo demás depende de nosotros.

Hay países que tienen reglamentada la prohibición de vender cachorros antes de los dos meses de edad. Esta no es una edad elegida de modo caprichoso. Se supone que con dos meses el cachorro ya ha recibido las mejores lecciones de educación canina por parte de su madre y los demas adultos que lo rodeaban.

Si ya está en nuestra casa debemos conocer ciertas pautas ecucativas, tener una idea de lo que pasa por su cabeza y saber en qué etapa de la formación neurológica se encuentra. Nos debemos ceñira ela para saber qué puede y qué no puede aprender debido a que las estructuras nerviosas maduran en diferentes tiempos.

Cuando nos hacemos cargo de la educación del cachorro a partir de los dos meses de edad, estamos frente a un perro que tiene las competencias sensoriales y motoras desarrolladas, permitiéndole adquirir los comportamientos complejos que implica la vida en manada.

La educacion que le damos en esta etapa sera fundamental para toda la relacion, y que no solo con nosotros, sino tambien con el resto de los seres vivos e inertes con los que van a convivir: es el (período de socialización).

Será capaz (si recibe la estimulación necesaria, o sea si nosotros nos encargamos de ello) de aprender los autocontroles, la comunicación, las reglas de la manada (jerarquía) y el desapego. Casi nada…

Los autocontroles son una de las lecciones más importantes que necesita el perrito para su futuro. Tienen la capacidad cognitiva necesaria para elaborar determinadas secuencias de comportamiento en base a la información que recaba del entorno. Son concatenaciones de actos simples para responder a un estimulo recibido

Cuando el cachorro aprende una nuesva secuencia de comportamiento esta será añadida a la memoria. La elaboración y la retención o memorización de esta secuencia implica directamente a las estructuras conscientes del animal, es decir sus capacidades de asociación y de organización de las informaciones sensoriales.

Este proceso solo puede lograrse si el cachorro está en un ambiente favorable y suficientemente estimulado.

Nosotros tenemos que suministrar ese medio. A partir de los dos o dos meses y medio, debemos enfrentar al perro a los estímulos que encontrará en adelante para que incorpore las conexiones nerviosas que le permitan procesarlos coo normales.

En la etapa de socialización deberá tomar contacto con los distintos tipos de seres vivos con los que queremos que conviva en el futuro: con todo tipo de personas (de distinto color, con niños, etcétera), con otros animales (gatos, palomas, gallinas); con ruidos extraños (estampidos, timbres, murmullos, gritos y otros, con los autos, las bicicletas, las motos).

Así lograremos que el perro no se sobresalte y ataque o salgahuyendo de los cohetes a fin de año, o que no pueda ver pasar una bicileta o una moto sin salir a perseguirla. Habrá que enseñarle la señal de parada de una acción, cosa que es muy importante para evitar que sean animales hiperactivos que no saben parar de ladrar, morder o correr. Toda acción deberá culminar con una acción de estabilización o de parada, porque así lo hacen los seres normales.

Si jugaramos con él, por ejemplo, debemos aprender a suministrar la información clara de (se acabó). La falta de esa enseñanza la vemos diariamente en la clínica con animales (o a veces niños…) imposible de parar luego de haber desencadenado un estimulo de exitación.

Es importante que conversemos con nuestro veterinario sobre cómo lograr esto. Una manera es haciendo ejercicios para que aprenda a sentarse o acostarse a una orden nuestra. Este tipo de comandos no apunta a una cocación circense, sino a que determinados actos (tan simples como aprender a caminar a nuestro lado en la calle) sean naturales y agradables para todos.

Respecto a la comunicación, el cachorro viene con parte del trabajo educativo hecho por la madre, los otros perros y cachorros, pero de nosotros dependerá que pueda culminarlo con éxito.

Ese proceso debe ir acompañando el desarrollo de los apropiados sistemas neurológicos para el correcto desempeño de la comunicación con el medio que lo rodea.

Otro ítem fundamental para un futura vida placentera con nuestra mascota dependerá básicamente de que aprenda y entienda las reglas de vida en manada (la jerarquía) que si bien ya vienen en parte grabadas tanto en la genética como en la memoria, debe saber cómo se traducen y aplican a su nueva manada.

No hay que olvidar que todo perro que pasa de su madre a una familia ( o de una familia a otra) está haciendo un transpaso de una manada a otra y cada una tendrá sus dominantes. Si queremos que no sea un dolor de cabeza de por vida, debemos ubicarlo donde realmente queremos.